Israel cuenta con un avanzado escudo defensivo destinado a neutralizar misiles en vuelo antes de que puedan alcanzar territorio poblado. Ese escudo es el Domo de Hierro, un complejo conjunto de radares, centros de mando y misiles interceptores Tamir que trabaja de forma coordinada para dar seguridad a millones de ciudadanos frente a los ataques aéreos.
El procedimiento comienza cuando el radar descubre el lanzamiento de un misil. A continuación, el centro de mando analiza en segundos la trayectoria y descubre si el misil tiene como destino una ciudad, una base o una infraestructura importante. Si así ocurre, el Domo de Hierro lanza de forma autónoma uno o más interceptores para eliminar el objeto en el aire antes de que pueda caer en territorio vulnerable.
Este método de defensa tiene una tasa de éxito de más del 90%. Esto significa que de cada 10 misiles que reciben, 9 están siendo destruidos antes de alcanzar a la población. Según las autoridades de Israel, el escudo ha realizado más de 2,000 interceptaciones, salvando así numerosas vidas y evitando daños materiales de envergadura.
Sin embargo, el reciente ataque de Irán, en el que más de 100 misiles fueron dirigidos hacia Israel, evidenció que el Domo de Hierro tiene vulnerabilidades cuando enfrenta una lluvia de cohetes en poco tiempo. Por eso, el país trabaja en nuevos desarrollos, como la integración de armas láser y sistemas de inteligencia artificial, que permitan dar una respuesta aún más rápida y efectiva en el futuro.
Así, el Domo de Hierro continúa siendo el pilar de la defensa de Israel frente a amenazas en el aire, pero enfrenta nuevos retos en un entorno cada más complejo. La actualización constante de esta tecnología es indispensable tanto para salvaguardar a la población como para dar estabilidad a toda la región en medio de crecientes tensiones.




