Francia decidió dar un paso al frente en la lucha contra la llamada “ultra-fast fashion”. A partir de ahora, el país no se limitará a campañas de concientización, sino que implementará una ley destinado a frenar tanto el modelo de negocios como la publicidad de las marcas que generan moda de usar y tirar.
Compañías como Shein están en la mira. Según datos recogidos, cada día reciben 7.220 nuevas prendas en Europa, generan millones de envíos urgentes y dejan atrás toneladas de productos desechados antes de usarlos. Esto tiene consecuencias tanto sociales como ambientales, aumentando el desperdicio de recursos y fomentando el consumismo sin conciencia.
La nueva normativa pondrá precio al abuso, limitará o prohibirá la promoción de marcas de “ultra-fast fashion” y brindará apoyo real a quienes producen de forma más responsable. La ley también es un mensaje a toda la sociedad, incluido el sector de la moda, los gobiernos, los creadores de contenidos y los consumidores.
Aunque no es perfecta, esta iniciativa es un paso importante, pues Francia se pone así a la cabeza en Europa en el combate a la moda desechable. La ley deja claro que el modelo de consumir sin reflexión tiene consecuencias, y que es necesario actuar tanto en el sector de la producción como en el del consumo.




