El futuro del programa nuclear iraní se encuentra en una encrucijada tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel, que han dejado a Teherán con la difícil decisión de reconstruir su infraestructura nuclear, retirarse del Tratado de No Proliferación (TNP) o buscar nuevas estrategias para mantener su capacidad atómica.
Este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán “nunca reconstruirá” su programa nuclear, una declaración que pareció marcar un punto de inflexión en la política internacional respecto al desarrollo atómico persa, tras 12 días de guerra.
En este contexto, la posibilidad de que el reciente alto el fuego se mantenga y conduzca a nuevas negociaciones sobre el tema abre un escenario en el que Teherán podría aceptar ciertos límites a su actividad, según evaluó The Financial Times.
Aunque es improbable que el régimen renuncie formalmente a su “derecho” al enriquecimiento de uranio, existe la opción de que acepte medidas como la rendición de cuentas sobre los materiales y equipos nucleares restantes, la mejora de las inspecciones internacionales y la imposición de límites a las actividades nucleares “pacíficas”.
Estas concesiones podrían formar parte de un acuerdo más amplio que busque garantizar la transparencia y la seguridad en la región, aunque la desconfianza mutua entre Irán y Occidente seguirá siendo un obstáculo considerable.




