El actor y exjugador de la NFL Terry Crews ofreció un testimonio profundo y sin filtros sobre su lucha contra la adicción a la pornografía, un problema que, según reveló, marcó profundamente su vida personal y profesional.
Durante una conversación con el actor Rainn Wilson en el pódcast Soul Boom, Crews afirmó: “La definición de recuperación es recuperar lo perdido”.
Criado en Flint, Michigan, en un entorno de pobreza, violencia y religiosidad estricta, Crews relató cómo la exposición temprana a la pornografía en un contexto donde la sexualidad era un tabú, moldeó su relación con el deseo y la vergüenza.
“El ciclo de la vergüenza es enorme: lo ves, te gusta, pero sientes que no deberías”, dijo.
La adicción, alimentada por el aislamiento emocional que vivió como jugador profesional de fútbol americano, se convirtió en una barrera entre él y sus seres queridos.
Un episodio de infidelidad, que mantuvo oculto por años, provocó una crisis en su matrimonio en 2010. Fue entonces cuando su esposa le pidió que no regresara a casa, empujándolo a enfrentar su problema y buscar ayuda profesional.
Crews ingresó a un centro de rehabilitación en Phoenix, Arizona, donde comenzó un proceso de tres años de terapia individual y de pareja.
Uno de los pasos clave fue un ayuno sexual de 90 días, diseñado para reconstruir la intimidad emocional sin presiones físicas.
“La responsabilidad y las excusas no pueden existir en el mismo lugar”, reflexionó.
Con el tiempo, hizo pública su historia a través del video Dirty Little Secret en Facebook Live.
Su testimonio tuvo repercusión inmediata y lo posicionó como una voz visible en la lucha por la salud mental masculina y contra el abuso en Hollywood.
“Mi vulnerabilidad es mi fortaleza ahora”, afirmó.
Además de su faceta artística, Crews ha desarrollado proyectos en diseño de interiores y mantiene vínculos con Brasil, donde la serie Todo el mundo odia a Chris sigue siendo un fenómeno cultural.
Hoy, con más de 30 años de matrimonio y una carrera diversificada, Crews asegura que su vida ha dado un giro gracias a la honestidad, la terapia y la fe. “No hay más secretos. Ahora mi trabajo es decirle a la gente que ellos también pueden lograrlo”. Su historia, lejos de ser una caída, se ha convertido en un mensaje de esperanza y transformación.
con información de infobae




