Washington D.C. — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este martes el cierre oficial de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), marcando el inicio de una nueva política exterior centrada exclusivamente en los intereses nacionales. La decisión, respaldada por la administración Trump, entra en vigor este 1 de julio.
Rubio criticó duramente a la USAID por, según él, haber fallado durante décadas en promover efectivamente los objetivos estadounidenses, a pesar de haber manejado más de 715 mil millones de dólares desde la Guerra Fría. En su lugar, afirmó que se había creado un «complejo industrial de ONG» que se beneficiaba del dinero de los contribuyentes sin resultados visibles.
“El modelo de ayuda caritativa ha fracasado”, sentenció Rubio, señalando que muchos países receptores no han mostrado reciprocidad ni mejoras tangibles. En particular, citó que las naciones africanas votaron con EE. UU. solo un 29 % de las veces en la ONU, a pesar de haber recibido más de 165 mil millones de dólares desde 1991.
A partir de ahora, toda la asistencia exterior será gestionada directamente por el Departamento de Estado. Los nuevos programas estarán orientados al comercio, la inversión sostenible y los beneficios mutuos, y se aplicarán criterios más estrictos de eficiencia, impacto y alineación estratégica.
Rubio también afirmó que la bandera de Estados Unidos reemplazará los logotipos “inidentificables” de ONG en la ayuda enviada, subrayando que los beneficiarios deben saber que el apoyo proviene del pueblo estadounidense.
El nuevo enfoque buscará reducir la dependencia exterior, contrarrestar el modelo de ayuda de China y fomentar alianzas basadas en inversión, no en subsidios. “El 1 de julio marca el inicio de una nueva era de colaboración global, paz, inversión y prosperidad”, concluyó Rubio.




