El Congreso de la República de Colombia vivió una jornada tensa este domingo con la presencia del presidente Gustavo Petro Urrego, quien abandonó el recinto en medio de fuertes gritos y duras críticas por parte de la oposición.
Durante el acto de instalación de la nueva legislatura, Petro habló por dos horas y veinte minutos, pero solo permaneció durante tres de las réplicas opositoras, antes de retirarse junto a su gabinete bajo los gritos de “¡Mentiroso!” y “¡Fuera Petro!” que retumbaron en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional.
El mandatario decidió retirarse justo después de la intervención de la representante Lina María Garrido, del partido Cambio Radical, quien hizo una de las críticas más contundentes.
“Después de tres años, no hay un solo logro que mostrar”, afirmó la congresista, quien aseguró haber votado por Petro en 2022, pero que hoy es una de sus opositoras más firmes.
Garrido también denunció el estado crítico del orden público en regiones como Arauca —su tierra natal— donde dijo ser víctima de amenazas por parte del ELN y disidencias de las FARC.
«El secuestro, la extorsión y el homicidio se han duplicado», agregó con voz firme, exigiendo que el Gobierno deje de ignorar la realidad que viven los ciudadanos más vulnerables.
Antes de Garrido, también intervinieron Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, y Marelen Castillo, ambas opositoras, quienes pusieron en duda las cifras y los resultados presentados por Petro en temas clave como seguridad, economía y proceso de paz.
El presidente no escuchó al congresista Daniel Carvalho, quien esperaba intervenir como candidato a la segunda vicepresidencia de la Cámara de Representantes. Carvalho denunció que el Gobierno pretendía imponer a un aliado suyo, Juan Manuel Cortés, pese a objeciones legales. “Hay una preocupación por la democracia”, advirtió.
El retiro del jefe de Estado fue visto como un desplante por parte de los legisladores opositores, quienes señalaron que Petro abandonó el recinto sin terminar de escuchar a todos sus críticos.
Mientras su bancada levantaba el puño en señal de respaldo, el mandatario dejó tras de sí un Congreso polarizado y una oposición enardecida.
La nueva legislatura arranca así con un ambiente político crispado, en el que las tensiones entre el Ejecutivo y el Legislativo parecen seguir escalando.
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