La Corte Suprema de Brasil reforzó las restricciones impuestas al ex presidente Jair Bolsonaro, al aclarar que no podrá conceder entrevistas que luego sean difundidas en redes sociales.
La decisión, dictada por el juez Alexandre de Moraes, busca evitar que el exmandatario burle la medida cautelar que le prohíbe el uso de plataformas digitales, directa o indirectamente.
De Moraes advirtió que cualquier violación podría acarrear la “revocación inmediata” de su libertad condicional y su ingreso en prisión.
Esta nueva interpretación surgió tras conocerse que Bolsonaro tenía previsto dar una entrevista al medio Metrópoles, planeada para transmitirse en vivo por YouTube, la cual fue cancelada por temor a su detención.
Desde el pasado viernes, Bolsonaro enfrenta medidas cautelares más estrictas en el marco del juicio por su presunta implicación en una conspiración golpista.
Entre ellas: uso de tobillera electrónica, reclusión domiciliaria nocturna y durante los fines de semana, prohibición de contacto con otros investigados, acercamiento a embajadas y uso de redes sociales.
La investigación sostiene que Bolsonaro y su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro —actualmente en Estados Unidos—, intentaron involucrar al gobierno de Donald Trump para influir en el proceso judicial, incurriendo en supuestos delitos de obstrucción, coacción y atentado a la soberanía nacional.
El juicio penal ante el Supremo Tribunal Federal podría acarrear una condena de hasta 40 años.
La situación ya ha tenido repercusiones internacionales: Donald Trump anunció un arancel adicional del 50% a las importaciones brasileñas a partir del 1 de agosto en respaldo a Bolsonaro, a quien calificó de víctima de una “caza de brujas”.
Por su parte, el presidente Lula da Silva llamó a respetar al Poder Judicial y advirtió: “no será un gringo el que le dé órdenes a Brasil”.




