Puerto Príncipe, Haití – El presidente del Consejo Presidencial de Transición (CPT), Fritz Alphonse Jean, advirtió este martes que Haití atraviesa una crisis profunda generada por años de deterioro institucional y dominación de intereses particulares que, según dijo, han «retenido» al Estado y lo han dejado sin capacidad de respuesta ante las necesidades básicas de la población.
“El desorden que enfrentamos hoy no surgió de la nada; es el resultado de un proceso acumulativo durante los últimos 15 o 20 años”, aseguró Jean durante un encuentro con medios internacionales, a solo días de culminar su período al frente del organismo el 7 de agosto.
“Son los propios haitianos quienes han capturado al Estado, llevándonos a esta situación crítica”, subrayó.
Jean denunció una relación “tóxica” entre el aparato estatal, ciertos sectores empresariales y figuras políticas que, en sus palabras, han impedido el funcionamiento adecuado de las instituciones y bloqueado la provisión de servicios esenciales como la seguridad, la educación y la salud.
El líder del CPT también alertó sobre la infiltración del crimen organizado internacional en el país y la falta de respuesta efectiva por parte de la policía en años anteriores. Afirmó que Haití sufre la influencia de redes delictivas extranjeras que han penetrado las estructuras estatales.
Con apenas 10 mil agentes policiales y entre 1,200 y 1,300 soldados en un ejército en proceso de consolidación, Jean reconoció que las fuerzas de seguridad son insuficientes. A esto se suman serias carencias en formación, equipo, logística y tecnología.
Frente a este escenario, hizo un llamado urgente a la cooperación internacional para fortalecer las capacidades de las instituciones de seguridad. Mencionó que Haití ha tenido que apoyarse históricamente en países como Estados Unidos, Canadá y México para obtener asistencia profesional y técnica.
Jean reiteró su compromiso de avanzar hacia elecciones antes de fin de año, pero enfatizó que es imprescindible neutralizar a los grupos armados para garantizar un proceso libre y soberano.
“En otros países existen pandillas, pero no representan una amenaza directa para el poder del Estado. En Haití, sí lo hacen”, puntualizó.
Por último, subrayó la importancia de trabajar en las comunidades desplazadas por la violencia, asegurando que se deben crear condiciones para que las familias puedan regresar a sus hogares y se restablezca la normalidad en los barrios más afectados.




