El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, tiene el camino abierto para aspirar a un tercer mandato consecutivo, luego de que la Asamblea Legislativa —dominada por su partido Nuevas Ideas— aprobara de forma exprés una reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida.
La modificación a la Carta Magna, vigente desde 1983, fue aprobada sin estudios previos y en una sola jornada, lo que ha generado preocupación en organizaciones defensoras de derechos humanos como WOLA y Human Rights Watch (HRW), que advierten sobre un “desmantelamiento de la democracia” en el país centroamericano.
Bukele no se ha pronunciado públicamente sobre la reforma ni ha confirmado si buscará un nuevo mandato. En enero de 2024, había afirmado que “no” pretendía una reelección indefinida y que solo estaba autorizado a competir por un segundo período, lo cual hizo y ganó en las elecciones de ese mismo año.
Advertencias y críticas
La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) calificó la reforma como “una flagrante manipulación constitucional” que abre la puerta a “reelecciones ilimitadas y mandatos de seis años”.
Por su parte, Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW, comparó la situación con Venezuela, advirtiendo que El Salvador sigue un camino similar hacia el autoritarismo: “Empieza con un líder que usa su popularidad para concentrar poder, y termina en dictadura”.
A estas voces se sumaron juristas y activistas locales. El abogado Manuel Zometa denunció que con esta reforma “la Constitución dejó de ser una norma fundamental” para convertirse en una ley modificable al antojo del poder. La activista Celia Medrano, excandidata a la Vicepresidencia, afirmó que ya no quedan dudas sobre la intención del mandatario de perpetuarse en el poder.
Además de habilitar la reelección indefinida, la Asamblea también reformó la duración del mandato presidencial —que pasará de cinco a seis años— y eliminó la segunda vuelta electoral para la elección presidencial.
Riesgo de autoritarismo
Diversas organizaciones han alertado sobre el creciente cierre de espacios cívicos en El Salvador. Según Medrano, “seis de cada diez salvadoreños tienen temor de expresar su opinión sobre el gobierno”, lo que, a su juicio, convierte en “ficción” cualquier narrativa sobre respaldo popular libre.
Acción Ciudadana también se pronunció en contra, advirtiendo que las reformas “no buscan dar poder al pueblo ni ahorrar fondos públicos, sino perpetuar al presidente en el cargo”.
Si Bukele decide postularse nuevamente y gana, se convertiría en el primer presidente en la historia democrática salvadoreña en ocupar la Presidencia por tres mandatos consecutivos.




