Francia enfrenta este miércoles el peor incendio forestal en 76 años. Unas 16,000 hectáreas del macizo de Corbières, al norte de Perpiñán, han sido consumidas por las llamas, que siguen avanzando sin control pese al despliegue de más de 2,000 bomberos y 18 medios aéreos.
El fuego comenzó el martes en una carretera comarcal, presuntamente por una negligencia, y se propagó con rapidez debido al fuerte viento, la baja humedad y la intensa sequía que afecta la región. En los peores momentos, el incendio avanzaba a una velocidad de 6 kilómetros por hora.
El primer ministro francés, François Bayrou, calificó el desastre como una «catástrofe inédita», y lamentó la muerte de una mujer que se negó a abandonar su hogar en Saint-Laurent-de-la-Cabrerisse. Además, nueve bomberos resultaron heridos —uno de ellos de gravedad— y se reportan trece civiles lesionados, uno en estado crítico.
El incendio se extiende a lo largo de un perímetro de 90 kilómetros, con llamas que han alcanzado hasta 15 metros de altura. Aunque las autoridades han logrado evitar que el fuego penetre en zonas urbanas, al menos 25 viviendas y 35 vehículos han resultado afectados. También se ordenaron evacuaciones preventivas en varios campings de una región turística.
La autopista A9, vital para la conexión entre Francia y España, fue cerrada por horas el miércoles debido a la proximidad del fuego. Aunque se reabrió parcialmente, se mantiene la recomendación de limitar los desplazamientos y liberar el paso a los equipos de emergencia, lo que ha generado extensos atascos.
Bayrou aseguró que el Gobierno brindará todo el apoyo necesario y anunció que este jueves se sumarán varias decenas de militares y tres helicópteros del Ejército a las labores de extinción. Sin embargo, advirtió que por ahora no se solicitará ayuda internacional, aunque no descartan hacerlo si surgen nuevos focos de incendio.
El humo del siniestro puede verse desde decenas de kilómetros, y las autoridades han pedido a los residentes que permanezcan en sus casas. El departamento de Aude, uno de los más pobres del país, fue el único en alerta roja por incendios este martes.
Para las próximas horas, se espera que el viento disminuya y provenga del sur, lo que podría aumentar la humedad gracias a la cercanía del Mediterráneo. No obstante, las temperaturas podrían alcanzar los 34 grados, lo que mantiene la preocupación por una posible reactivación del fuego.




