La página oficial del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), mescyt.gob.do, lleva varias horas presentando fallas de acceso, generando incertidumbre y molestia entre estudiantes, profesionales y ciudadanos que dependen de este portal para realizar trámites académicos vitales.
La falta de respuesta oficial por parte del MESCyT ha agudizado el malestar, ya que hasta el momento la institución no ha ofrecido explicaciones públicas ni soluciones inmediatas para los usuarios que necesitan acceder a servicios como:
- Solicitud y renovación de becas nacionales e internacionales.
- Validación y legalización de títulos académicos.
- Consultas de programas de posgrado, maestrías y doctorados.
- Certificaciones y trámites de reconocimiento de estudios en el extranjero.
Mutismo oficial ante el colapso digital
Mientras ciudadanos reportan en redes sociales sus quejas por la imposibilidad de completar procesos, el MESCyT guarda un silencio que muchos consideran irresponsable. Para una institución que se precia de modernizar y digitalizar los servicios, la falta de comunicación oficial sobre el colapso de su portal resulta un duro golpe a su credibilidad.
“El MESCyT exige puntualidad y requisitos a los estudiantes, pero cuando el sistema falla, nadie da la cara”, expresó un usuario afectado, quien no pudo concluir el registro para la convocatoria de becas.
Los problemas de fondo
El colapso del portal deja al descubierto una realidad que los usuarios denuncian desde hace tiempo:
- Plataforma poco confiable: frecuentes caídas y lentitud al cargar documentos.
- Falta de canales alternativos: la sede física no da abasto para la demanda de trámites, lo que obliga a largas filas y pérdida de tiempo.
- Débil comunicación institucional: ante cualquier fallo, no se emiten avisos preventivos ni se ofrecen soluciones claras.
Reclamo a las autoridades
Diversos sectores de la comunidad académica y estudiantil reclaman que el MESCyT emita una explicación oficial, establezca un plan de contingencia digital y ofrezca garantías de que los plazos de convocatorias y trámites no se verán afectados.
La falta de respuesta, sumada a la dependencia de los procesos digitales, pone en riesgo no solo trámites individuales, sino la imagen de un ministerio que debería ser ejemplo de eficiencia tecnológica en el país.




