Florida amplió a diez su récord anual de ejecuciones al aplicar este martes la pena de muerte a Kayle Bates, de 67 años, condenado por el secuestro y asesinato de Janet White en 1982.
La ejecución se llevó a cabo mediante inyección letal a las 6:00 p.m. en la Prisión Estatal de Raiford, en el norte del estado, que concentra más de un tercio de todas las ejecuciones en Estados Unidos este año.
Bates, veterano de la Fuerza Aérea, fue hallado culpable de homicidio en primer grado, robo armado e intento de ataque sexual. Según los registros judiciales, secuestró a la víctima en su oficina, la llevó a un bosque, intentó violarla, la apuñaló y le quitó un anillo de diamantes.
Activistas y organizaciones civiles denunciaron la ejecución, argumentando errores legales, falta de pruebas de ADN y asesoría legal insuficiente durante su juicio. Una carta de más de 130 veteranos solicitó detener la pena de muerte para exmilitares como Bates.
Con esta ejecución, Estados Unidos ya suma 29 penas de muerte en 2025, superando las 26 de todo 2024, con Florida concentrando 10 de ellas y programando al menos dos más para agosto y septiembre.




