El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva para sancionar a quienes quemen la bandera estadounidense como forma de protesta, aunque el Tribunal Supremo ha establecido que esta acción está protegida como libertad de expresión.
“Si quemas una bandera, tendrás un año de cárcel, sin salidas anticipadas ni excepciones”, afirmó Trump durante la firma en el Despacho Oval, aunque el texto oficial no especifica penas de prisión. La orden insta a la fiscal general, Pam Bondi, y al Departamento de Justicia a investigar los casos de quema de bandera y aplicar las leyes penales y civiles según lo consideren apropiado.
La medida contradice jurisprudencia del Tribunal Supremo. En 1989, el Alto Tribunal determinó que quemar la bandera es un acto protegido por la Primera Enmienda, que ampara la libertad de expresión, prensa, creencias y asamblea pacífica. Esta sentencia se originó tras la protesta del activista Gregory Lee Johnson, quien quemó una bandera durante la Convención Nacional Republicana de 1985 en rechazo a las políticas del expresidente Ronald Reagan.
Trump argumenta que la quema de la bandera puede considerarse incitación a actos ilegales o violentos, y en su orden ejecutiva afirma que el Departamento de Estado y el de Seguridad Nacional deben revocar visas, permisos de residencia, procesos de naturalización u otros beneficios migratorios, e incluso buscar la expulsión de quienes participen en estos actos.
El mandatario justificó la medida comparándola con otra orden firmada durante su primer mandato sobre estatuas y monumentos, alegando que sancionar estos actos protege símbolos nacionales y previene disturbios.
Con esta iniciativa, Trump busca posicionar la quema de la bandera no como un acto de protesta protegido, sino como un delito con implicaciones legales y migratorias, desafiando la interpretación constitucional vigente.




