El número uno del tenis mundial, Carlos Alcaraz, ha decidido rendir homenaje a la ciudad que lo ha visto brillar en dos ocasiones: Nueva York. El joven español reveló en una entrevista con ESPN que planea tatuarse la Estatua de la Libertad y el puente de Brooklyn, íconos de la ciudad donde este domingo conquistó por segunda vez el Abierto de Estados Unidos.
A sus 22 años, Alcaraz ha convertido su piel en un lienzo de recuerdos deportivos. Su primer tatuaje llegó en 2022, tras ganar por primera vez en Flushing Meadows: un discreto “11 09 22” en la parte posterior del brazo izquierdo. Desde entonces, cada gran victoria ha dejado huella.
Su triunfo en Wimbledon se tradujo en una fresa —símbolo del torneo— y la fecha “16 07 23” en el tobillo derecho. Luego, el título en Roland Garros lo celebró con la Torre Eiffel y el “09 06 24” en la pierna izquierda.
Pero no todo son trofeos. En su antebrazo izquierdo lleva tres letras “C”, en honor al lema que le inculcó su abuelo: “Cabeza, corazón y cojones”, una filosofía que lo acompaña dentro y fuera de la pista.




