Las violentas protestas en Nepal, originadas por la prohibición del acceso a las principales redes sociales, han dejado hasta el momento 30 muertos y más de 1.000 heridos, según el Ministerio de Sanidad.
La violencia continúa a pesar de que el Gobierno anunció la retirada de la medida restrictiva.
Al menos 55 de los heridos han sido trasladados a otros hospitales, mientras que más de 700 han recibido el alta. Otros 253 pacientes permanecen ingresados, según informó el diario local Republica.
El Servicio Hospitalario Civil ha atendido a 436 personas, aunque se encuentra sobrepasado por la alta demanda. En el Centro Nacional de Trauma hay actualmente 161 pacientes ingresados, y 109 reciben atención médica en el Hospital Everest.
En total, 28 centros médicos han estado atendiendo a los heridos, y los servicios de emergencia han sido movilizados a gran escala para afrontar la crisis.




