La violencia en Haití sigue dejando a comunidades enteras atrapadas entre bandas criminales y grupos de autodefensa que emergen como respuesta. Entre el 4 y el 5 de septiembre, más de quince presuntos miembros de la banda Gran Grif fueron asesinados en Liancourt, una acción reivindicada por la Policía Nacional de Haití en la que habrían participado activamente las fuerzas de autodefensa locales.
Liancourt, situada a 115 kilómetros al norte de Puerto Príncipe, en el departamento de Artibonite, enfrenta una situación de inseguridad creciente en un país donde entre enero y junio de 2025 se registraron 4.026 homicidios, un aumento del 24 % respecto al mismo periodo de 2024. Según la ONU, en Artibonite operan al menos 20 grupos criminales, entre pandillas y autodefensas, ambos con acciones violentas contra la población.
El grupo de autodefensa ‘Resistencia’ surgió recientemente con el objetivo de colaborar con la Policía para impedir que la banda Gran Grif controle la comisaría local. Sus integrantes patrullan las calles a toda hora, vigilan los cruces estratégicos y, según ellos, incluso proveen alimentos a los policías a cambio de poder usar armamento de la institución.
“La población deposita toda su esperanza en nosotros”, afirma un miembro del grupo, quien asegura que, pese a la falta de armas y recursos, continúan resistiendo el avance de las pandillas. Estas brigadas cuentan con rifles recuperados en enfrentamientos, machetes y cuchillos.
La violencia también impacta la economía agrícola de Artibonite, una de las principales regiones productoras de arroz de Haití. Agricultores y terratenientes huyen de robos, extorsiones y destrucción de canales de riego, lo que afecta directamente la producción de la región.
La violencia en la zona no es reciente: entre 2015 y 2017 surgieron bandas como Gran Grif, mientras que las autodefensas se consolidaron como respuesta comunitaria. Según la BINUH, entre abril y junio de 2025, 1.520 personas murieron y 609 resultaron heridas en incidentes relacionados con pandillas, autodefensas y fuerzas de seguridad, de los cuales el 16 % ocurrieron en Artibonite y el 77 % en Puerto Príncipe.
En un país donde la ley parece insuficiente y las pandillas imponen el miedo, las brigadas de autodefensa se presentan como el último recurso para mantener un mínimo de seguridad y esperanza en comunidades como Liancourt.




