El cuerpo del comentarista conservador Charlie Kirk, asesinado el pasado miércoles durante un debate en la Universidad de Utah Valley, llegó anoche a Phoenix, Arizona, ciudad donde residía, en medio de estrictas medidas de seguridad y múltiples homenajes por parte de seguidores, líderes religiosos y autoridades políticas.
El féretro fue trasladado en el Air Force Two, avión oficial del vicepresidente J.D. Vance, quien personalmente ayudó a cargar el ataúd junto a personal militar uniformado. La comitiva fúnebre se dirigió a la capilla Hansen Mortuary Chapel, ubicada en el norte de la ciudad, escoltada por vehículos y motocicletas de las fuerzas de seguridad estadounidenses.
En la sede de Turning Point USA, organización fundada por Kirk, cientos de personas se congregaron para rendir tributo, dejando flores, velas y banderas estadounidenses. En la iglesia Dream City, donde el activista solía asistir y organizar eventos, se celebró una misa en su honor, describiéndolo como “una voz líder en defensa de la fe, la libertad y la verdad bíblica”.
La Universidad Estatal de Arizona ha convocado una vigilia para el próximo 15 de septiembre. Kirk, de 31 años, padre de dos hijos, fue una figura prominente del movimiento conservador juvenil y un estrecho aliado del presidente Donald Trump, quien anunció que le otorgará a título póstumo la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta distinción civil del país.
El funeral se realizará en Arizona, aunque aún no se ha confirmado la fecha ni el lugar. Trump ha expresado su intención de asistir personalmente.




