La Corte Penal Internacional (CPI) presentó este martes cargos formales contra el expresidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, a quien responsabiliza de tres cargos de crímenes de lesa humanidad por asesinato, en relación con la muerte de 76 personas durante su polémica guerra contra las drogas.
De acuerdo con la fiscal Mame Mandiaye Niang, Duterte es “penalmente responsable como coautor indirecto” de estos crímenes.
El primer cargo lo vincula con la orden de ejecutar a 19 personas entre 2013 y 2016, cuando aún ejercía como alcalde de la ciudad de Davao, donde habría puesto en marcha la estrategia represiva que luego llevó a nivel nacional.
Los otros dos cargos corresponden al asesinato de 57 personas entre 2016 y 2019, ya en su mandato presidencial.
La CPI señala que una parte de esas víctimas eran considerados “objetivos de alto valor”, incluidos en listas que ofrecían incentivos monetarios a los policías encargados de su ejecución.
El tribunal internacional también atribuye a Duterte la dirección del Escuadrón de la Muerte de Davao, un grupo armado que habría operado para eliminar a presuntos delincuentes y opositores bajo su mandato local y nacional.
Durante su presidencia (2016-2022), la guerra antidrogas dejó un saldo de 6.000 muertos según cifras oficiales, aunque organizaciones de derechos humanos locales estiman que las víctimas superan las 30.000.
La CPI ordenó su arresto en marzo de este año, y Duterte fue entregado el 12 de ese mes.
Dos días después compareció ante los jueces, que fijaron para este martes la audiencia de confirmación de cargos.
Sin embargo, el procedimiento fue aplazado a petición de su defensa, que alegó que el exmandatario, de 80 años, no se encuentra en condiciones de enfrentar el juicio.
Si se determina que Duterte está apto, el proceso podría reanudarse de inmediato, dado que la Fiscalía ya entregó todas las pruebas y documentos a la corte.




