El Ministerio de Exteriores de Israel confirmó este miércoles la detención de varios barcos de la flotilla que se dirigía a Gaza con ayuda humanitaria, incluyendo la embarcación en la que viajaba la activista sueca Greta Thunberg. Según el comunicado oficial, la operación “transcurrió de forma segura” y los pasajeros están siendo trasladados a un puerto israelí.
“Greta y sus amigos están sanos y salvos”, indicó el Ministerio en referencia a la reconocida defensora ambiental.
La Armada israelí interceptó tres embarcaciones: Adara, Sirius y Alma, esta última con el comité de dirección a bordo. Entre los 90 pasajeros se encuentran ciudadanos de más de veinte países, incluyendo 26 españoles, 9 turcos, 7 malasios, 7 brasileños, 5 estadounidenses y 4 franceses.
La flotilla ingresó en la zona de exclusión establecida por el ejército israelí, lo que motivó la intervención. Algunos tripulantes arrojaron sus teléfonos al mar ante la inminente llegada de los buques israelíes, interrumpiendo las transmisiones en directo.
Fuentes de La Moncloa informaron que un barco español estaba preparado para realizar operaciones de rescate, pero se abstuvo de ingresar en la zona de exclusión para preservar la seguridad de su tripulación.
La experta de la ONU, Francesca Albanese, advirtió que la interceptación podría constituir una violación del derecho internacional, recordando que las aguas de Gaza no están bajo legítima autoridad israelí y que las intercepciones ilegales de embarcaciones están prohibidas por normas internacionales.
La detención de la flotilla y el traslado seguro de Thunberg y otros pasajeros ha generado inquietud entre activistas y organismos internacionales sobre el acceso a la ayuda humanitaria en Gaza y la protección de quienes participan en estas misiones.




