El empresario dominicano José Uribe fue condenado a arresto domiciliario y libertad supervisada tras declararse culpable de sobornar al exsenador de Nueva Jersey, Robert (Bob) Menéndez, y a su esposa Nadine, a quienes entregó un Mercedes-Benz nuevo como parte de un esquema de corrupción.
Uribe alcanzó un acuerdo con la Fiscalía y se convirtió en testigo clave en el caso que llevó a la condena del senador demócrata, quien presidía el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Su testimonio fue calificado por los fiscales como “prueba devastadora” de la culpabilidad de Menéndez, su esposa y otros dos empresarios involucrados.
El abogado defensor de Uribe, Daniel Fetterman, destacó que su cliente asumió la responsabilidad por los delitos cometidos y que testificar contra uno de los políticos más influyentes del país fue “una de las cosas más difíciles, aterradoras y agotadoras imaginables”.
Menéndez fue sentenciado en enero a 11 años de prisión por cargos relacionados con corrupción. Según el expediente, Uribe buscaba que el senador interfiriera en una investigación de fraude de seguros liderada por el entonces fiscal general del estado, Gurbir Grewal.
Durante el juicio, Uribe relató sus intentos de influir en la pesquisa y citó una frase atribuida a Menéndez: “Te salvé el pellejo dos veces. No una, sino dos veces”. Sin embargo, la fiscalía estatal rechazó las presiones, según el testimonio, con una respuesta contundente.
El caso ha sido uno de los más sonados en la política estadounidense reciente, y la cooperación de Uribe fue determinante para esclarecer el esquema de sobornos que involucró a figuras de alto perfil.




