A 16 años de la muerte de Michael Jackson, su patrimonio sigue generando disputas legales. Esta vez, Paris Jackson, hija del “Rey del Pop”, ha iniciado un proceso judicial contra los ejecutores del legado, John Branca y John McClain, a quienes acusa de realizar pagos indebidos y ocultar información sobre gastos administrativos.
Según documentos judiciales, Paris impugnó en julio los llamados “pagos premium” otorgados en 2018 a varios bufetes de abogados por servicios “no registrados” ni “facturados oficialmente”. Su equipo legal sostiene que se trata de bonificaciones injustificadas por un monto de 625 mil dólares, realizadas sin autorización.
Durante una audiencia el 3 de octubre, Paris comparó a los ejecutores con el “Mago de Oz”, acusándolos de actuar con arrogancia y de impedir el acceso a documentos clave que permitirían esclarecer los pagos cuestionados.
En respuesta, Branca y McClain presentaron una moción el 9 de octubre en la que desmienten las acusaciones y revelan que Paris ha recibido aproximadamente 65 millones de dólares en beneficios desde 2009. Argumentan que sin su gestión, el patrimonio —que en su momento enfrentaba deudas superiores a los 500 millones de dólares— no habría alcanzado su valor actual de más de 2,000 millones.
El abogado de los ejecutores, Jonathan Steinsapir, defendió los pagos como compensaciones por servicios extraordinarios y calificó la demanda como “infundada y difamatoria”. También señaló que la contabilidad del patrimonio ha sido aprobada en múltiples ocasiones por el tribunal.
Paris solicita la anulación de una orden de 2010 que permite a los ejecutores pagar a abogados sin aprobación judicial previa. Por su parte, los administradores alegan que el reclamo viola la ley anti-SLAPP de California, diseñada para evitar litigios abusivos.
La próxima audiencia está programada para este jueves 16 de octubre.




