El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se reunió este viernes con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, en un encuentro de más de dos horas centrado en la guerra con Rusia, la presión diplomática y el posible uso de misiles Tomahawk.
Durante la conferencia de prensa posterior, Zelenski respaldó la postura de Trump de “detenerse donde estamos”, aunque no descartó la posibilidad de nuevos ataques si Moscú no cesa su agresión. “Contamos con la presión de Estados Unidos”, afirmó, al destacar que el punto de inflexión depende de que Rusia “ponga fin a la agresión que inició”.
Trump, por su parte, reiteró que Estados Unidos necesita conservar los Tomahawk y otras armas enviadas a Ucrania en años anteriores. “Esperemos que no los necesiten”, dijo, al tiempo que calificó el envío de misiles como una “escalada hostil” que busca evitar.
Zelenski detalló que se abordaron temas clave como posiciones en el campo de batalla, capacidades de largo alcance, defensa aérea y perspectivas diplomáticas. En sus redes sociales, calificó la reunión como “de verdadera ayuda para acercar el fin de esta guerra”.
Esta es la tercera visita de Zelenski a la Casa Blanca en 2025, y la primera en la que ambos mandatarios mostraron una coordinación más sólida, en contraste con su encuentro de febrero, marcado por tensiones públicas.
Trump se retiró sin declaraciones a la prensa, pero publicó en Truth Social que “evitar las tensiones es clave” y adelantó un próximo acercamiento directo con el presidente ruso Vladímir Putin en Budapest.
Zelenski, aunque alineado con la estrategia de contención, insistió en que “Putin realmente tiene miedo a los misiles”, dejando abierta la posibilidad de que Ucrania continúe solicitando armamento de largo alcance.




