El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este lunes que su país “no bajó la cabeza” frente a los aranceles y las ofensas del mandatario estadounidense, Donald Trump, con quien ahora ensaya una aproximación tras meses de tensión diplomática.
“Todo el mundo sabe que cuando Trump puso los aranceles del 50 % y ofendió a Brasil, nosotros no bajamos la cabeza porque, aunque no seamos tan grandes como ellos, tenemos un carácter y una dignidad de la que muchas veces no somos conscientes”, expresó Lula durante un acto oficial en el Palacio de Planalto, en Brasilia. “Eso es lo que hace que un país se convierta en una nación”, añadió.
El mandatario brasileño hizo referencia a Trump mientras presentaba una nueva línea de crédito de 40.000 millones de reales (equivalentes a unos 7.400 millones de dólares) destinada a facilitar la reforma de viviendas para las clases bajas y medias. En su discurso, repasó los programas sociales impulsados desde su regreso al poder el 1 de enero de 2023.
Las relaciones entre Brasil y Estados Unidos se deterioraron tras la imposición de aranceles del 50 % a productos brasileños por parte de la Administración Trump, en represalia por el juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado del líder republicano. A esto se sumaron investigaciones comerciales, sanciones económicas contra jueces del Supremo Tribunal Federal y la revocación de visados a funcionarios del gobierno de Lula.
No obstante, ambos presidentes se encontraron en los pasillos de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde iniciaron un proceso de deshielo diplomático. El pasado 6 de octubre mantuvieron una llamada telefónica de 30 minutos, calificada como “amistosa”, en la que Lula propuso un encuentro en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), prevista para finales de este mes en Kuala Lumpur, Malasia.
Diez días después, los cancilleres de ambos países, Mauro Vieira por Brasil y Marco Rubio por Estados Unidos, se reunieron en Washington para retomar las negociaciones comerciales “en una actitud constructiva”, según informaron fuentes oficiales. El posible encuentro entre Lula y Trump marcaría un giro en las relaciones bilaterales tras una etapa de confrontación.




