El municipio de Perico, en la provincia de Matanzas, se ha convertido en el epicentro del brote de chikunguña que afecta a Cuba. Con 60.000 habitantes, casi todos conocen a alguien que ha padecido la enfermedad, cuyos síntomas incluyen intensos dolores articulares e inflamación en los tobillos.
El brote comenzó en julio y ya se considera un problema “nacional” con “índices elevados”, según reconocieron las autoridades sanitarias. La enfermedad, que no había tenido presencia en la isla durante más de una década, se suma al dengue y al oropouche, creando un desafío significativo en medio de la crisis económica que limita los recursos del sistema de salud.
Vecinos de Perico y del cercano municipio de Cárdenas denuncian la falta de fumigación y la acumulación de basura, lo que facilita la reproducción de los mosquitos. Muchos contagiados se autodiagnostican y pasan la enfermedad en casa, ya que los hospitales carecen de pruebas específicas y los medicamentos básicos son caros o difíciles de conseguir.
Carilda Peña García, viceministra de Salud Pública, admitió que no se pueden realizar fumigaciones masivas por la escasez de combustible, aunque aseguró que hay insecticidas y abate suficientes para limitar el brote. A diferencia del dengue, el chikunguña no representa una amenaza mortal, aunque puede complicarse en personas con enfermedades previas.
Los residentes describen la situación como grave. Beatriz Aguiar, de 64 años, comentó que “lo que llega diario al hospital es horrible, horrible”, mientras que otros vecinos señalan que las autoridades minimizan la gravedad del brote en los medios estatales.
Hasta ahora no se publican cifras oficiales actualizadas sobre los casos de chikunguña, dengue y oropouche en la isla. Los CDC de EE.UU. emitieron recientemente una alerta de viaje hacia Cuba por la presencia del chikunguña, reflejando la preocupación internacional sobre la epidemia.
El brote evidencia la vulnerabilidad del sistema de salud cubano frente a enfermedades transmitidas por mosquitos y la dificultad de contener epidemias sin recursos suficientes y sin información pública clara.




