Moscú reaccionó con firmeza tras las sanciones impuestas por Estados Unidos a las petroleras rusas Rosneft y Lukoil. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, desafió directamente al presidente estadounidense, Donald Trump, al afirmar: “Veremos, si Dios quiere, qué pasará en seis meses”.
Peskov aseguró que Rusia analizará las sanciones y actuará según sus propios intereses: “No actuamos contra nadie, sino a favor de nosotros mismos. Esa es la clave de nuestras acciones”.
Por su parte, el presidente Vladímir Putin calificó las medidas como un “paso inamistoso”, aunque negó que tengan un impacto significativo en la economía rusa.
“Ningún país que se respete toma decisiones bajo presión. Rusia tiene ese privilegio”, dijo, y advirtió que las restricciones podrían provocar un aumento en los precios del crudo a nivel internacional.
Trump, en respuesta, sostuvo: “Estoy encantado de que lo vea así. Veremos dentro de seis meses”.
Las sanciones estadounidenses se aplicaron por la “falta de compromiso serio” de Rusia con el proceso de paz en Ucrania, según el Departamento del Tesoro. Además, la Unión Europea anunció su decimonoveno paquete de sanciones, que incluye restricciones a la flota fantasma rusa, adelanta la prohibición de importación de gas natural licuado ruso y sanciona a empresas chinas e indias que ayudan a Moscú a evadir las medidas internacionales.




