Este domingo, los argentinos acudirán a las urnas para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, en unas elecciones legislativas que han adquirido un significado inusual: se consideran un referéndum sobre la gestión del presidente Javier Milei, un indicador de la influencia de Estados Unidos y una prueba de la fuerza del peronismo a 80 años de su nacimiento.
Desde que Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, su gobierno se ha centrado en reducir la inflación mediante un severo plan de ajuste, pero con costos significativos: 18.000 empresas cerradas, 253.000 empleos perdidos en el sector privado y deuda externa récord de 305.043 millones de dólares. Además, su administración y su círculo cercano han enfrentado escándalos de corrupción, que incluyen la caída de la criptomoneda $LIBRA, sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad y vínculos de uno de sus candidatos con narcotráfico.
La campaña electoral se ha visto marcada por la intervención de Estados Unidos, con el respaldo explícito de Donald Trump y compromisos financieros condicionados al triunfo del partido de Milei, La Libertad Avanza. Desde diciembre de 2023, Argentina ha firmado un crédito de 20.000 millones de dólares con el FMI y un ‘swap’ de divisas por otros 20.000 millones con EE.UU., mientras el Tesoro estadounidense ha realizado compras millonarias de pesos para sostener la moneda local.
El peronismo, debilitado tras el gobierno de Alberto Fernández y la condena domiciliaria de Cristina Fernández, ha mostrado un resurgimiento impulsado por la precariedad económica y los recortes sociales. Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, se ha consolidado como su principal referente tras arrasar en las elecciones legislativas de septiembre pasado en la provincia más poblada del país.
El resultado de estos comicios será clave para el rumbo político y económico del país. Si Milei logra consolidar su mayoría en el Congreso, podrá continuar con su agresivo plan de ajuste, conocido como la “motosierra”. En caso contrario, el peronismo se consolidará como la principal fuerza de oposición y comenzará a proyectarse hacia las presidenciales de 2027.
Los mercados financieros siguen de cerca los resultados: una victoria peronista podría depreciar el peso argentino frente al dólar, mientras que incluso un triunfo de Milei enfrenta incertidumbre por las fisuras en su plan económico.




