La Paz, Bolivia. — Rodrigo Paz Pereira jurará este sábado como nuevo presidente de Bolivia con el gran reto de enfrentar una profunda crisis económica y redefinir la política exterior del país, marcada por un histórico acercamiento a Estados Unidos tras casi dos décadas de distanciamiento.
El nuevo mandatario recibe un país con una economía debilitada por la caída en la producción de gas natural, que pasó de 61 millones de metros cúbicos diarios en 2014 a solo 29 en 2025.
Esta baja redujo los ingresos por exportaciones, que alcanzaron más de 6.000 millones de dólares en 2013 y hoy apenas superan los 780 millones.
La escasez de divisas, el desabastecimiento de combustibles y una inflación de 18,3 % acumulada en los primeros nueve meses del año reflejan la magnitud del deterioro económico. Para buscar soluciones, Paz se reunió recientemente con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la CAF-Banco de Desarrollo, con la que firmó un acuerdo por 3.100 millones de dólares.
En el ámbito internacional, el presidente electo propone “poner a Bolivia en el mundo y que el mundo venga a Bolivia”. Su visita a Washington y el encuentro con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, marcaron el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
Paz también ha dejado claro que su gobierno no mantendrá vínculos con países que “no respeten la democracia”, dejando fuera de su ceremonia de investidura a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Esta decisión provocó la suspensión de Bolivia del bloque ALBA, al que perteneció durante los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.
Otro de sus desafíos será la seguridad. Paz ha manifestado su disposición a cooperar con organismos internacionales en la lucha contra el crimen organizado, un problema agravado por la presencia en el país de bandas como el Primer Comando de la Capital (PCC) y narcotraficantes extranjeros.
En el plano político, su partido —el Demócrata Cristiano (PDC)— tiene la mayor representación en el Congreso, aunque sin mayoría absoluta, lo que lo obligará a negociar con otras fuerzas, incluido el bloque del expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, quien ofreció una oposición “constructiva”.
Con estos retos económicos, diplomáticos y de gobernabilidad, Rodrigo Paz inicia un mandato que busca marcar un nuevo rumbo para Bolivia.




