El exenviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, aseguró este jueves que el objetivo de la Administración del presidente Donald Trump es derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, pero que para lograrlo se necesitan mayores acciones de presión sobre Caracas.
Durante un foro en el Atlantic Council de Washington, Abrams afirmó que “será una misión cumplida para el Gobierno Trump cuando Maduro se vaya” y destacó que, en el actual pulso entre la Casa Blanca y la Administración venezolana, “solo puede ganar uno o el otro”.
El diplomático calificó al régimen de Maduro como un “régimen criminal”, lo que dificulta cualquier negociación, y sugirió que la oposición venezolana debería contar con un ejército mejor entrenado, equipado y pagado.
El comentario de Abrams se produce pocos días después del despliegue en el Caribe del portaaviones USS Gerald Ford y su grupo de ataque, que se han sumado a un nutrido contingente naval frente a las costas de Venezuela. Sin embargo, el exenviado advirtió que la presencia militar estadounidense no puede prolongarse demasiado: “No puedes mantener al Gerald Ford en el Caribe hasta julio. Si Nicolás Maduro sigue ahí hasta el final, entonces él ganará”.
Abrams también rechazó las declaraciones del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que negó que Venezuela haya solicitado ayuda militar a Moscú. Según el exdiplomático, “Rusia no va a hacer nada”.
Por su parte, la exresponsable del Comando Sur de EE.UU., Laura Richardson, destacó que la llegada del portaaviones forma parte de una “campaña de presión” que busca reforzar la presencia militar estadounidense ante Venezuela y frenar el tráfico de drogas hacia EE.UU., asegurando que las operaciones han destruido varias embarcaciones cargadas de drogas y causado la muerte de unos 70 presuntos “narcoterroristas”.




