Ningún apellido resuena tanto en el imaginario de Estados Unidos como el de Kennedy. Ahora, la irrupción en la escena política de Jack Schlossberg, nieto de John F. Kennedy, promete continuar la saga de una de las dinastías más influyentes del país.
A sus 32 años, Schlossberg anunció esta semana su candidatura al escaño en la Cámara de Representantes de Nueva York que dejará vacante el demócrata Jerrold Nadler, sumándose a una concurrida primaria por el duodécimo distrito congresional de la ciudad.
El excorresponsal de Vogue es hijo de Caroline Kennedy, la única hija viva del matrimonio de JFK y Jackie Kennedy, y se convierte en el primer descendiente directo del expresidente en postularse a un cargo electo.
Una dinastía marcada por poder y tragedia
La historia moderna de los Kennedy se remonta a Joseph Kennedy y Rose Fitzgerald, quienes en 1914 iniciaron una familia que llegaría a tener nueve hijos. El sueño político alcanzó su punto más alto con la elección de John F. Kennedy en 1961, el presidente más joven de la historia de EE.UU., asesinado en Dallas en 1963.
Cinco años después, su hermano Robert F. Kennedy también fue asesinado durante su campaña presidencial. Décadas más tarde, en 1999, JFK Jr. murió en un accidente aéreo junto a su esposa Carolyn. El clan ha estado marcado por tragedias y escándalos, como el caso Chappaquiddick que afectó a Ted Kennedy, aunque este último se consolidó como uno de los senadores más influyentes del país.
Presencia en la vida pública
La familia ha mantenido presencia en la política estadounidense:
- Joe Kennedy III, nieto de RFK, fue congresista por Massachusetts.
- Caroline Kennedy, madre de Schlossberg, se desempeñó como embajadora en Japón y Australia.
- Robert F. Kennedy Jr., considerado la figura más polémica del clan, fue nombrado secretario de Salud por el presidente Donald Trump.
Una nueva generación
Con más de 830,000 seguidores en TikTok, Schlossberg se presenta como un “demócrata de nueva generación”, crítico con Trump en sus mensajes virales y decidido a conectar con los jóvenes.
“Soy un estudiante del legado y la administración de mi abuelo”, ha declarado.
Su candidatura revive la fascinación por los Kennedy y confirma que la dinastía política aún no ha terminado.




