El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump anunció este viernes la eliminación de aranceles a la carne de res, el café, frutas tropicales y otros alimentos esenciales, en un giro inesperado frente a su principal política comercial y en medio de la presión nacional por la persistente inflación.
La decisión marca un repliegue significativo para una administración que ha sostenido la imposición de gravámenes como herramienta clave para estimular la producción local.
Sin embargo, los recientes comicios locales —en los que la economía fue el principal factor para los votantes y que derivaron en importantes victorias demócratas— presionaron a la Casa Blanca a realizar ajustes.
Durante el anuncio, Trump reconoció que los aranceles “podrían, en algunos casos”, haber contribuido al alza de precios en los supermercados. Aun así, insistió en que “gran parte de la carga ha recaído sobre otros países”. La inflación sigue elevada, pese a las afirmaciones del mandatario de que ya estaba controlada, lo que ha aumentado el malestar entre los consumidores.
La medida elimina también los aranceles al té, cacao, jugos, plátanos, naranjas, tomates, especias y ciertos fertilizantes. Muchos de estos productos no se producen en territorio estadounidense, por lo que los gravámenes tenían poco impacto en el impulso de la producción nacional, pero sí afectaban directamente los precios al consumidor.
La Asociación de la Industria Alimentaria calificó la decisión como un “paso crucial” para aliviar la presión en la cadena de suministro y reducir costos para las familias estadounidenses.
Según la Casa Blanca, los recortes arancelarios se apoyan en nuevos acuerdos comerciales con Ecuador, Guatemala, El Salvador y Argentina, pactos que facilitan la venta de productos industriales y agrícolas estadounidenses en esos mercados a cambio de menores gravámenes sobre productos agrícolas de esos países.
En una reciente entrevista televisiva, Trump ya había adelantado que buscaba reducir el costo del café y otros productos importados. Este viernes, volvió a señalar que su administración planea usar ingresos generados previamente por los aranceles para financiar cheques de 2.000 dólares para la mayoría de los estadounidenses en 2026, aunque no precisó fecha exacta. Además, afirmó que esos recursos también podrían destinarse a reducir la deuda nacional, lo que genera dudas sobre la viabilidad de entregar esos pagos y, al mismo tiempo, enfrentar el déficit.
El anuncio ocurre en un momento en que la presión sobre la economía doméstica continúa siendo un tema central para los votantes, y cuando el debate sobre si los aranceles ayudan o perjudican a los estadounidenses sigue sin resolverse dentro y fuera del Congreso.




