El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue arrestado de manera preventiva tras quemar con un soldador la tobillera electrónica que controlaba su arresto domiciliario, alegando que sufría un estado de “paranoia” y “alucinaciones” debido a la ingesta de medicamentos.
En una audiencia de control de detención por videoconferencia, Bolsonaro, de 70 años, explicó que los fármacos pregabalina y sertralina, recetados por distintos médicos, provocaron reacciones adversas que lo hicieron creer que la tobillera contenía un sistema de escucha.
La sesión, conducida por la jueza auxiliar del magistrado de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, constató la ausencia de abusos o irregularidades en su arresto. Bolsonaro había estado cumpliendo prisión domiciliaria desde el 4 de agosto en su residencia en Brasilia, pero fue detenido el sábado por “riesgo concreto de fuga” y “amenaza al orden público”.
El exmandatario fue condenado a 27 años de cárcel por liderar una trama golpista tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Durante la audiencia, negó que su intención al manipular la tobillera fuera fugarse.
Tras la sesión de control, Bolsonaro recibirá la visita de su esposa, Michelle Bolsonaro, mientras se espera la ejecución de su condena por parte del Supremo.




