El Departamento de Estado de Estados Unidos incluyó al Cartel de los Soles, liderado por el dictador venezolano Nicolás Maduro, en su lista de organizaciones terroristas extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés).
La medida entra en vigor este lunes y amplía las herramientas legales, financieras y judiciales para presionar al régimen venezolano.
La designación ubica al cartel venezolano en la misma categoría que grupos armados y bandas reconocidas por su capacidad de generar violencia y desestabilización internacional. Según el secretario de Estado, Marco Rubio, el grupo “es responsable de violencia terrorista en todo el hemisferio”, y el propio Maduro es señalado como líder de la estructura criminal.
Esta decisión permite a Estados Unidos congelar activos, imponer sanciones y perseguir judicialmente a cualquier persona o entidad que colabore con el cartel. Además, fortalece las medidas existentes contra altos funcionarios venezolanos por tráfico de drogas y corrupción, y abre la puerta a acciones más agresivas, incluidas opciones militares, según expertos.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, indicó que la medida ofrece “una gama completa de alternativas legales”, y se produce en un momento de alta presencia militar estadounidense en el Caribe, donde el portaviones USS Gerald R. Ford opera con más de 12.000 efectivos y ha interceptado embarcaciones sospechosas vinculadas al narcotráfico.
Desde el punto de vista económico, analistas advierten que la designación FTO puede endurecer el embargo vigente y presionar al régimen de Caracas, que enfrenta hiperinflación y dificultades para vender su petróleo en el mercado internacional.
Maduro, por su parte, minimiza el impacto y asegura que no se dejará “intimidar” por medidas externas, mientras mantiene visibilidad pública y respaldo militar. Estados Unidos, que recientemente duplicó la recompensa por su captura a 50 millones de dólares, advierte que la presión legal y financiera seguirá incrementándose.
En conclusión, la inclusión del Cartel de los Soles en la lista de FTO no implica un ataque inminente, pero eleva significativamente los riesgos para cualquier operación vinculada al régimen venezolano y refuerza la estrategia estadounidense para limitar su margen de acción internacional.




