El Papa León XIV inauguró su primer día completo en Turquía con una emotiva bienvenida de la comunidad católica local, que lo recibió entre gritos de “¡Papa Leo!” y “¡Viva el Papa!” frente a la Catedral del Espíritu Santo en Estambul. Conmovido por la calidez del recibimiento, el pontífice no pudo ocultar su emoción.
Durante su visita, León XIV se reunió con obispos, clero y monjas católicas, y presidió una oración conmemorativa del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, donde se estableció el Credo de Nicea, núcleo de la fe cristiana aún compartido por millones de creyentes en todo el mundo. La ceremonia histórica contó con la participación del Patriarca Ecuménico Bartolomé, líder espiritual de los cristianos ortodoxos.
El Papa destacó la importancia del pequeño tamaño de la comunidad católica en Turquía —aproximadamente 33.000 personas en un país de 85 millones de habitantes— y la labor de la Iglesia con migrantes y refugiados. “La lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia”, afirmó.
A pesar de la presencia de una breve protesta de un partido islámico local, la visita transcurrió en un ambiente de respeto y diálogo. León XIV también transmitió un mensaje de paz al reunirse con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, antes de dirigirse al Líbano, segunda etapa de su primer viaje internacional como el primer papa estadounidense de la historia.
Para los fieles presentes, la visita representó un momento histórico de unidad y esperanza. “Creo que es importante que Turquía esté unida en una sola mesa, la mesa eucarística, y recemos juntos a un solo Padre que está en el cielo”, comentó un joven feligrés polaco.




