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Bob Menéndez cumple cinco meses en prisión sin poder recibir visitas de su esposa Nadine

Bob Menéndez cumple cinco meses en prisión sin poder recibir visitas de su esposa Nadine

El exsenador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, lleva cinco meses recluido en una prisión de Pensilvania cumpliendo una condena de 11 años por aceptar sobornos en efectivo y lingotes de oro, además de actuar como agente del gobierno de Egipto mientras ocupaba un cargo público. Durante este tiempo, no ha podido recibir visitas de su esposa, Nadine Arslanian, pese a que ni el juez federal ni los fiscales del caso han expresado objeción.

Según The New York Times, la Oficina de Prisiones de EE.UU. ha rechazado varias solicitudes de Menéndez para que su esposa pueda visitarlo en fines de semana o días festivos. Otros familiares y amigos sí han tenido acceso, lo que Nadine calificó como un castigo adicional “vengativo e innecesario” en los que probablemente sean sus últimos meses de libertad antes de comenzar a cumplir su propia condena de 4 años y medio a partir del próximo verano.

Ambos fueron hallados culpables en el mismo esquema de corrupción que involucró a tres funcionarios de Nueva Jersey, incluido el dominicano José Uribe, quien recibió seis meses de arresto domiciliario y tres años de libertad supervisada tras colaborar como testigo clave.

La negativa a permitir las visitas parece estar vinculada a la condición de Nadine como coacusada, aunque los fiscales han reiterado que no se oponen. Su abogada, Sarah Krissoff, ha insistido en que incluso un permiso excepcional sería necesario para que la pareja pueda discutir en persona temas médicos de Nadine, en lugar de hacerlo mediante llamadas telefónicas grabadas.

El juez Sidney H. Stein, al imponer la sentencia a Nadine en septiembre, incluyó una recomendación oficial señalando que el tribunal no tenía objeción a que ella visitara a su esposo. Sin embargo, la prisión de baja seguridad en Allenwood y la Oficina de Prisiones en Washington han respondido que las visitas familiares son permitidas “salvo circunstancias fuertes que las impidan”, y que en ciertos casos requieren aprobación especial del alcaide.

Durante los juicios, Menéndez y Nadine llegaron a culparse mutuamente, lo que tensó aún más su relación. Ella declaró sentirse “muy dolida” por la estrategia de defensa de su esposo, mientras que él expresó arrepentimiento en una carta al juez. Ambos han apelado sus condenas y, mientras esperan, se mantienen en contacto mediante cartas y breves llamadas telefónicas.

La pareja, que se casó en octubre de 2020 en una ceremonia íntima durante la pandemia, enfrenta ahora la separación forzada y la incertidumbre sobre si podrán reencontrarse en prisión antes de que Nadine inicie su propia sentencia.

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