La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, confirmó que Estados Unidos ha instalado un radar en el país con el objetivo de detectar y frenar el tráfico de petróleo venezolano sancionado y el narcotráfico.
El radar se suma a un despliegue militar estadounidense en la región, que incluyó la llegada del buque de guerra USS Gravely a finales de octubre y ejercicios conjuntos entre el 16 y el 21 de noviembre. Estas maniobras fueron calificadas por Caracas como una provocación.
Según Persad-Bissessar, el sistema permitirá identificar actividades de evasión de sanciones relacionadas con el petróleo venezolano, así como envíos ilegales de drogas, armas, municiones y migrantes desde Venezuela.
La primera ministra aseguró que el radar “mejora nuestras capacidades de vigilancia y añade una capa de protección que antes no estaba disponible”.
El anuncio generó críticas de la oposición local. Miembros del Movimiento Nacional del Pueblo (PNM) cuestionaron la instalación del radar, mientras que Persad-Bissessar los acusó de intentar divulgar información sensible que podría favorecer a presuntos traficantes de drogas y colaboradores criminales venezolanos. La líder opositora Pennelope Beckles instó a la primera ministra a entregar cualquier evidencia a la policía.
Caracas ha acusado a Trinidad y Tobago de sumarse a los planes de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro, aunque Persad-Bissessar aclaró que Washington nunca solicitó usar el país para atacar a Venezuela.
Desde septiembre, fuerzas estadounidenses han bombardeado 20 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, causando 83 muertos, en operaciones cuya legalidad ha sido cuestionada por expertos.




