Los presidentes de la República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi, y de Ruanda, Paul Kagame, firmaron este jueves en Washington un acuerdo de paz en presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de poner fin al prolongado conflicto entre ambos países.
Trump celebró la firma asegurando que se trata de la octava guerra terminada en menos de un año, destacando que el enfrentamiento ha dejado más de diez millones de víctimas en tres décadas. El pacto contempla un alto el fuego permanente, el desarme de fuerzas no estatales, el retorno de refugiados y la rendición de cuentas para responsables de atrocidades. Además, incluye un componente económico que concede a Estados Unidos acceso preferencial a minerales estratégicos de la región.
Durante la ceremonia, Kagame subrayó que la responsabilidad de consolidar la paz recae en los países africanos y sus socios regionales, mientras Tshisekedi expresó optimismo al considerar los acuerdos como un compromiso irreversible para la prosperidad de sus pueblos.
El acto contó con la presencia de líderes de Angola, Burundi y Kenia, así como representantes de Uganda y Togo, y se realizó en el Instituto de la Paz de Estados Unidos, rebautizado bajo el nombre de Trump. El mandatario estadounidense reiteró que ha puesto fin a ocho conflictos, incluyendo el de Gaza, y volvió a reclamar para sí el Premio Nobel de la Paz.
El conflicto en el este de la RDC, alimentado por grupos rebeldes como el M23 y el Ejército, persiste desde 1998 pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco). Aunque en junio pasado la RDC y Ruanda ratificaron un acuerdo en Washington y en noviembre se firmó otro marco en Doha con mediación de Catar, la violencia ha continuado en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde los rebeldes han tomado ciudades estratégicas como Goma y Bukavu.




