El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convenció al líder bielorruso Alexandr Lukashenko para que indultara este sábado a más de un centenar de presos, entre ellos el premio Nobel de la Paz 2022, Ales Bialiatski, a cambio de levantar otro paquete de sanciones contra Bielorrusia, considerada la última dictadura de Europa y principal aliado de Rusia en la guerra de Ucrania.
El indulto fue resultado de dos días de intensas consultas entre Lukashenko y el emisario de la Casa Blanca, John Cole, y forma parte de la estrategia de Trump para ganar aliados en su plan de poner fin al conflicto en Ucrania. Organizaciones de derechos humanos habían confiado en que el mandatario estadounidense lograría la liberación de los principales presos políticos bielorrusos, especialmente por su aspiración a obtener el Nobel de la Paz.
La salida de prisión de Bialiatski, fundador de la organización de derechos humanos Viasna, de 63 años, fue celebrada por la oposición, que temía por su delicada salud tras años de incomunicación y condiciones extremas de encierro. “La lucha sigue”, aseguró al llegar a la Embajada de Estados Unidos en Vilna, Lituania. También fue liberada la dirigente opositora María Kolésnikova, símbolo de las protestas contra el fraude electoral de 2020, así como el banquero Víctor Babariko y otros activistas, periodistas y ciudadanos extranjeros.
Horas antes, la Casa Blanca anunció el levantamiento de las sanciones sobre el potasio bielorruso, un sector clave en la economía del país. La corporación estatal Belaruskalia exportaba antes de ser sancionada en 2021 más de 10 millones de toneladas de cloruro de potasio, un 20 % del total mundial. Cole declaró que “a medida que se normalicen las relaciones entre ambos países, se retirarán más sanciones” y expresó su confianza en que llegue el momento en que no haya restricciones contra Bielorrusia.
Desde el mes pasado, Lukashenko ha indultado a 156 ciudadanos de distintos países, incluidos Estados Unidos, Reino Unido, Ucrania, Japón y Lituania. Aunque Bielorrusia ha sido señalada por utilizar a los presos políticos como moneda de cambio en sus negociaciones con Occidente, el régimen asegura que estas medidas buscan contribuir a la estabilización de Europa, incluso tras aceptar el despliegue de armas nucleares tácticas rusas en su territorio.




