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Muere Khaleda Zia, la líder intransigente que dividió a Bangladés durante décadas

Muere Khaleda Zia, la líder intransigente que dividió a Bangladés durante décadas

La matriarca del nacionalismo bangladesí, Khaleda Zia, ha fallecido a los 80 años este martes en Daca, cerrando un capítulo fundamental de la política de su país. Su muerte pone fin a la «Batalla de las Begums», el enfrentamiento político que durante años la enfrentó a Sheikh Hasina, la actual primera ministra, y que polarizó profundamente a la sociedad bangladesí.

Zia, que estuvo al frente del Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), falleció a las 6:00 hora local (00:00 GMT) en el Hospital Evercare, tras años de padecer problemas de salud derivados de la cirrosis, diabetes y la presión de su confinamiento. La noticia llega poco después de que su hijo, Tarique Rahman, regresara al país tras años de exilio.

A pesar de su declive físico, Zia logró una victoria simbólica al fallecer absuelta por los tribunales, dejando atrás un legado de lucha y resistencia. Durante su vida, fue reconocida como una figura clave de la política bangladesí y una mujer de carácter indomable, conocida por desafiar las dictaduras y las adversidades, lo que le ganó el apelativo de «líder intransigente».

Un ascenso inesperado

Aunque la política no estaba en sus planes, el asesinato de su esposo, Ziaur Rahman, presidente de Bangladés, en 1981, la empujó al primer plano político. Desde entonces, asumió el liderazgo del BNP y se convirtió en una figura central en la lucha contra el régimen militar de H.M. Ershad. Su determinación se destacó en 1987, cuando desafió el toque de queda impuesto por el gobierno con la famosa frase: «Estoy preparada para morir».

Su ascenso culminó en 1991, cuando se convirtió en la primera mujer en asumir el cargo de primera ministra de Bangladés, rompiendo barreras en una sociedad conservadora. Durante su mandato, impulsó la educación gratuita para niñas y promovió la liberalización económica, lo que transformó el panorama laboral del país. Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por controversias y polarización.

Luz y sombras en su legado

El apoyo que Zia brindó al partido islamista Jamaat-e-Islami en 2001 para lograr una mayoría en el parlamento fue una de las decisiones más debatidas de su carrera, ya que fortaleció a los grupos radicales religiosos, lo que le valió críticas internacionales. Además, las acusaciones de corrupción, especialmente en torno a su hijo Tarique Rahman, marcaron su carrera. La relación con el poder y la sombra de la corrupción fueron temas constantes a lo largo de su vida política.

Tras perder las elecciones de 2008 y verse cada vez más aislada, Zia pasó a ser la líder de una oposición debilitada, hasta que en 2014 su partido boicoteó las elecciones, lo que la dejó fuera del parlamento y expuesta a un sistema judicial controlado por su principal rival, Hasina. Fue entonces cuando se activaron viejos casos de corrupción que llevaron a su condena y encarcelamiento en 2018.

La resistencia final

Zia pasó sus últimos años en prisión, donde se convirtió en un símbolo de resistencia. A pesar de los intentos del gobierno de Hasina de liberarla a cambio de su exilio, Zia rechazó estas ofertas y se mantuvo firme en su decisión de no abandonar Bangladés. «No tengo a dónde ir. Este es mi país y aquí moriré», decía en los momentos más difíciles de su encarcelamiento.

Khaleda Zia deja un país sumido en la incertidumbre, a punto de enfrentar unas elecciones cruciales en 2026. Su legado será recordado por su implacable lucha por el poder y su capacidad para mantener su figura política, incluso en los momentos más oscuros de su vida. La líder que definió el nacionalismo bangladesí hasta el final, una mujer que nunca se disculpó por sus decisiones políticas, se marcha dejando un país dividido y una figura que continuará siendo objeto de debate.

 

 

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