El presidente de Colombia, Gustavo Petro, sostuvo hace dos días una conversación con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, a quien le propuso un diálogo tripartito con Estados Unidos para garantizar la estabilidad social en Venezuela y evitar un posible estallido de violencia tras recientes tensiones militares en la región.
«La invité a Colombia y queremos establecer un diálogo tripartito, e idealmente mundial, para estabilizar la sociedad venezolana, que como en Colombia podría estallar en violencia si no se actúa», señaló Petro durante un discurso en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá.
El mandatario indicó que también sostuvo una llamada telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump sobre la propuesta, aunque aclaró que aún deben continuar las discusiones en la Casa Blanca.
Petro agregó que es necesario reducir la violencia en la frontera colombo-venezolana, mencionando al Ejército de Liberación Nacional (ELN) como uno de los principales factores de conflicto. El presidente recordó que sus intentos de negociar la paz con la guerrilla fueron suspendidos en 2024, acusando al grupo de dedicarse al narcotráfico y abandonar sus supuestos ideales revolucionarios.
Por su parte, Delcy Rodríguez defendió la cooperación energética de Venezuela y advirtió sobre la delicada situación política que atraviesa su país tras lo que calificó como «agresión militar» de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La presidenta encargada enfatizó que Venezuela mantiene relaciones económicas diversificadas y puede interactuar con Asia, África, Medio Oriente, Europa y América.
Rodríguez también hizo un llamado a sanar las heridas del extremismo y del fascismo, recordando los efectos del ataque del 3 de enero y promoviendo la unidad nacional y la soberanía del país. Señaló que, pese a la falta de relaciones diplomáticas con Washington desde 2019, el comercio con EE.UU. sigue activo, representando el 27 % de las exportaciones venezolanas.
La conversación entre Petro y Rodríguez representa un reconocimiento implícito de su rol como presidenta encargada, algo que no ocurrió con Maduro tras las controvertidas elecciones de julio de 2024. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, aclaró que Colombia esperará la decisión de los venezolanos sobre su futuro político antes de formalizar cualquier reconocimiento.




