Estados Unidos ha emitido una fuerte condena contra el gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, exigiendo la liberación incondicional de todos los presos políticos del país, tras la reciente excarcelación de al menos 24 disidentes. La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado calificó al régimen nicaragüense de «ilegítimo» y «paranoico», reiterando que la libertad debe ser plena, sin la imposición de medidas como la «casa por cárcel» o nuevas detenciones.
En un comunicado emitido a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter), el Departamento de Estado instó al gobierno de Ortega y Murillo a liberar sin condiciones a todos los prisioneros políticos del país, afirmando que la libertad debe significar el fin de un ciclo de represión que ha marcado el régimen desde su llegada al poder. La exigencia se produce tras la liberación de varios disidentes y críticos al gobierno, en lo que se ha interpretado como un intento por parte de las autoridades nicaragüenses de apaciguar las presiones internacionales, especialmente de Estados Unidos.
El gobierno de Nicaragua, por su parte, informó el pasado sábado de la excarcelación de decenas de personas detenidas por motivos políticos, en el marco del aniversario de los 19 años de Ortega en el poder. Sin embargo, grupos de derechos humanos han alertado que, aunque los excarcelados han recuperado su libertad formal, muchos enfrentan restricciones severas. A pesar de la liberación, estos ciudadanos siguen bajo una constante vigilancia policial, deben reportarse diariamente ante las autoridades y tienen restringidos sus derechos de movilidad, expresión y comunicación.
La ONG Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua ha calificado la situación de estos excarcelados como una «muerte civil», pues no pueden acceder a empleo, son objeto de monitoreo constante y se les impide llevar una vida normal fuera de la cárcel.
Además, el Departamento de Estado de EE. UU. cuestionó la política de detenciones arbitrarias del gobierno de Ortega, especialmente aquellas relacionadas con la represión de libertades de expresión en las redes sociales. En su mensaje, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental criticó el régimen por detener a ciudadanos nicaragüenses simplemente por dar «me gusta» a publicaciones en redes sociales, lo que consideraron una muestra de la creciente paranoia del gobierno.
El conflicto entre Nicaragua y Estados Unidos ha ido en aumento, con acusaciones mutuas sobre violaciones a los derechos humanos y la opresión de la oposición política. En este contexto, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha señalado en reiteradas ocasiones que Nicaragua, junto a Cuba y Venezuela, representa una amenaza para la humanidad debido a las políticas represivas implementadas por los gobiernos de Ortega y Murillo.
La comunidad internacional sigue observando de cerca los desarrollos en Nicaragua, mientras el gobierno de Ortega continúa enfrentando crecientes presiones para mejorar su respeto por los derechos humanos y liberar a todos los prisioneros políticos sin condiciones.




