Durante el tradicional rezo del ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV advirtió sobre los peligros de dar demasiada importancia a la aprobación, al consenso y a la visibilidad. El pontífice estadounidense afirmó que estos factores no son necesarios y los describió como «sucedáneos de la felicidad».
«A menudo condicionan nuestras ideas, comportamientos y estados de ánimo, generando sufrimiento, divisiones y estilos de vida efímeros y decepcionantes», señaló el Papa, instando a los fieles a no malgastar tiempo y energía persiguiendo «meras apariencias». Subrayó que la verdadera alegría proviene de sentirse amado por Dios y de valorar lo sencillo, con palabras sinceras y una vida sobria y profunda.
León XIV también recordó la importancia de la oración por la unidad de los cristianos, que debe inspirar esfuerzos por la paz en el mundo. Además, pidió oraciones y solidaridad por las víctimas de las inundaciones en el sur de África y mencionó las dificultades que atraviesa la República Democrática del Congo.
El pontífice concluyó invitando a todos a encontrar cada día un momento de silencio para reflexionar, rezar y escuchar, cultivando así una felicidad genuina que no dependa de la fama ni del reconocimiento externo.




