Durante su intervención este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no recurrirá a la fuerza para lograr la anexión de Groenlandia, aunque reiteró su interés en abrir negociaciones inmediatas para adquirir el territorio autónomo danés.
“No quiero usar la fuerza y no lo haré”, aseguró el mandatario, al tiempo que subrayó la necesidad de retomar conversaciones sobre la compra de la isla ártica, a la que describió como un enclave estratégico clave para la seguridad y la estabilidad global.
Trump defendió su postura señalando que la adquisición de territorios ha sido una práctica habitual a lo largo de la historia, tanto por parte de Estados Unidos como de países europeos, y sostuvo que Groenlandia representa un interés esencial para la seguridad nacional estadounidense. En ese sentido, recordó que varios presidentes norteamericanos han intentado comprar la isla durante casi dos siglos y lamentó que no se mantuviera bajo control estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial.
El presidente también abordó la relación con Europa, a la que acusó de no avanzar “en la dirección correcta”. Advirtió que el futuro del continente está estrechamente ligado al de Estados Unidos y que, si Washington se debilita, Europa también lo hará. No obstante, afirmó que si su país progresa, los europeos lo seguirán.
Asimismo, criticó el aumento del gasto público, la inmigración descontrolada y la dependencia de importaciones extranjeras, tanto en Estados Unidos como en Europa. Aunque expresó su aprecio por el continente europeo y recordó sus raíces familiares, cuestionó las políticas energéticas basadas en renovables y el bajo nivel de inversión en defensa dentro de la OTAN.
Pese a sus duras críticas, Trump aseguró que no utilizará una presión excesiva sobre sus aliados y reiteró que su intención es fortalecer la alianza transatlántica, incluso en medio de las tensiones generadas por su propuesta sobre Groenlandia.




