La violencia en Haití continuó siendo una grave crisis en 2025, dejando al menos 5.915 personas muertas y 2.708 heridas, según informó este viernes la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh). La organización alertó que la situación de los derechos humanos sigue siendo extremadamente preocupante.
El informe detalló que entre octubre y diciembre de 2025, se registraron 1.523 muertes y 806 heridos, de los cuales más del 62 % ocurrieron durante operaciones de las fuerzas de seguridad, algunas con apoyo de empresas militares privadas que empleaban drones. Las bandas armadas fueron responsables del 32 % de las víctimas, mientras que grupos de autodefensa causaron el 6 %.
Perfil de las víctimas
El reporte indica que el 85 % de los fallecidos o heridos eran hombres, mientras que las mujeres representaron el 12 % y los niños apenas el 3 %.
Abusos graves y control territorial
A pesar de que las pandillas no lograron expandir su dominio en el área metropolitana de Puerto Príncipe, continuaron cometiendo asesinatos selectivos, secuestros, extorsión, destrucción de propiedad y trata de menores con fines de explotación y participación en actividades delictivas. En las zonas rurales, las bandas realizaron ataques indiscriminados para consolidar y ampliar su control territorial.
Violencia sexual y secuestros
El uso de la violencia sexual como arma de intimidación se mantuvo en alza. En 2025, se documentaron 1.753 casos de agresión sexual perpetrados por pandillas. Solo en el último trimestre, más de 301 víctimas fueron registradas, principalmente mujeres y niñas, algunas de apenas 10 años. De estas, al menos cinco fueron asesinadas tras ser violadas.
Los secuestros también aumentaron: entre octubre y diciembre se reportaron 156 casos, dentro de un total de 647 secuestros en todo 2025, con el objetivo de exigir rescates. Además, la trata de niños por parte de las bandas los involucra en actividades violentas, como secuestros y asesinatos, exponiéndolos a traumas severos a largo plazo.
Recomendaciones de la ONU
La Binuh instó al gobierno haitiano a:
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Acelerar programas de prevención, separación y rehabilitación de menores involucrados en pandillas.
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Mantener a Haití en la agenda internacional, asegurando apoyo financiero y humano para el despliegue pleno de la Fuerza de Represión de las Bandas (GSF).
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Actualizar constantemente la lista de sanciones contra personas y entidades que violen los derechos humanos.
La ONU enfatizó que, aunque las operaciones de seguridad han limitado la expansión de las pandillas, la crisis de derechos humanos y violencia en Haití sigue siendo alarmante y requiere atención inmediata de la comunidad internacional.




