Este domingo, la Casa Nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM) fue el escenario de un emotivo homenaje en el que Mónica Alburquerque y su hija, Natalia Moreno, se despidieron de Ramón Alburquerque, recordando no solo su legado político e intelectual, sino también su faceta más íntima y personal.
Visiblemente conmovida, Mónica Alburquerque compartió con los presentes el recuerdo de su padre como un «padre cariñoso», lejos de los discursos públicos sobre su trayectoria profesional. «Ya se ha hablado mucho de su vida política e intelectual, pero hoy quiero recordar a mi papá como el padre lleno de amor que siempre fue para nosotros», expresó con emoción.
En su intervención, Mónica rememoró los valores que su padre les inculcó a ella y a sus hermanos, principios que, según señaló, no pueden ser comprados. «Él siempre nos transmitió que el verdadero legado era el estudio, la preparación y el amor por superarse, algo que no se puede obtener con dinero, algo que solo viene del interior de cada uno», dijo, relatando una anécdota de su adolescencia en la que su padre le impartió estas enseñanzas.
La hija de Ramón Alburquerque también destacó el gran amor y orgullo que él sentía por su familia y por las nuevas generaciones. «Aquí les dejo a mi hija, que es un claro ejemplo de superación, una mujer admirable», expresó, presentando a su hija Natalia Moreno, quien también ofreció unas emotivas palabras durante la ceremonia.
Natalia, visiblemente emocionada, agradeció las muestras de cariño y compartió el profundo impacto que la figura de su abuelo tuvo en su vida. «Gracias a todos por sus palabras tan hermosas. A través de cada historia compartida, sigo conociendo a mi abuelo de nuevas maneras. Su legado está vivo en todos nosotros», comentó. «Lo que más aprendí de él fue la importancia de estudiar, leer y su amor por la humanidad, no solo por los dominicanos o su familia, sino por todas las personas», añadió.
El acto, que formó parte de las honras fúnebres de Ramón Alburquerque Ramírez, no solo celebró su aporte a la política y el pensamiento en la República Dominicana, sino también su influencia en la formación de generaciones, dejando una huella profunda tanto en su familia como en la sociedad.




