La American Society of Plastic Surgeons (ASPS), la asociación médica más grande de cirujanos plásticos del mundo, recomendó formalmente no realizar cirugías de transición de género en jóvenes menores de 19 años, en una declaración que marca un punto de inflexión en la orientación profesional sobre el cuidado médico relacionado con la disforia de género en la población pediátrica.
En un documento dirigido a sus más de 11,000 miembros, la ASPS señaló que la evidencia científica disponible sobre los beneficios frente a los riesgos de procedimientos quirúrgicos relacionados con el género en niños y adolescentes es insuficiente, de baja calidad y con escasa certeza. Por ello, recomendó que cirugías que implican intervenciones en el pecho, genitales y rostro sean pospuestas al menos hasta que la persona alcance los 19 años de edad.
La postura del grupo —que no equivale a una guía clínica obligatoria sino a una orientación profesional en un área que considera “controvertida y en rápida evolución”— representa un cambio con respecto a otras asociaciones médicas estadounidenses, que tradicionalmente han sido más abiertas al acceso a la atención de afirmación de género para pacientes jóvenes en contextos específicos.
¿Qué dice la ASPS y por qué decidió esto?
La ASPS argumenta que las revisiones sistemáticas más recientes han identificado importantes lagunas en los estudios disponibles sobre tratamientos de afirmación de género, incluyendo cirugía, hormonas y bloqueadores de la pubertad, lo que genera “incertidumbre sustancial” sobre beneficios a largo plazo y posibles daños en menores.
Si bien la asociación aclaró que no se trata de una prohibición legal ni de una guía clínica formal, su posición busca ofrecer a los cirujanos criterios más cautelosos a la hora de evaluar procedimientos que muchas veces son irreversibles.
Esta recomendación llega en un contexto de creciente debate público y político en Estados Unidos sobre el acceso de menores a cuidados médicos de transición, y coincide con posiciones gubernamentales que han presionado por limitar estas prácticas. Representantes del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS) elogiaron la decisión de la ASPS, destacando que defiende la ciencia y la protección de la infancia, aunque la decisión médica final aún recae en los profesionales y sus pacientes.
Reacciones y debate en la comunidad médica y social
El anuncio ha generado reacciones diversas. Por un lado, grupos que abogan por un enfoque más cauteloso en la atención de salud para jóvenes con disforia de género han celebrado la postura de la ASPS como un avance hacia la prudencia. Por otro lado, organizaciones defensoras de los derechos LGBTQ+ han advertido que retrasar las cirugías podría afectar la salud mental de algunas personas trans jóvenes que sienten que esos procedimientos son parte integral de su bienestar.
Es importante señalar que, según estudios previos, menos de 1,000 personas menores de edad reciben cirugías de afirmación de género al año en Estados Unidos, y la mayoría de estos procedimientos son intervenciones en el pecho, no cirugías genitales.
¿Qué sigue?
La postura de la ASPS no prohíbe los procedimientos de transición, pero sí sugiere un enfoque más prudente basado en la evidencia científica existente. Organizaciones como la American Academy of Pediatrics o la American Medical Association mantienen recomendaciones que consideran atención individualizada y, en algunos casos, permiten procedimientos en adolescentes bajo estrictos criterios clínicos.
La comunidad médica sigue dividida sobre cuál es la mejor manera de balancear los derechos individuales, la autonomía del paciente y la protección de la salud a largo plazo, especialmente en poblaciones jóvenes donde el cuerpo y la identidad continúan desarrollándose.




