En un movimiento sin precedentes, el fundador y CEO de Telegram, Pável Dúrov, utilizó el canal oficial de su plataforma para dirigirse directamente a la ciudadanía española. El magnate tecnológico expresó su firme oposición a las recientes reformas anunciadas por el presidente Pedro Sánchez, las cuales buscan vetar el acceso a entornos digitales a los menores de 16 años. Dúrov sostiene que estas normativas socavan las libertades civiles en el ciberespacio.
El manifiesto de Dúrov: Las cuatro «alarmas rojas»
El empresario difundió un análisis pormenorizado en el que desglosó los peligros que, a su juicio, entraña la propuesta legislativa:
- Vigilancia y fin del anonimato: Al prohibir el acceso por edad, se impone la necesidad de identificar a cada internauta, lo que erosiona el derecho al anonimato y facilita un acopio masivo de información personal por parte de las autoridades.
- Sobre-moderación forzada: El hecho de que los directores de plataformas enfrenten responsabilidades penales derivará en una «sobrecensura» automática para evitar represalias judiciales.
- Cámaras de eco estatales: Dúrov advirtió que el Estado terminará dictando el contenido visible, silenciando las voces disidentes y controlando el flujo informativo.
- Armamento del lenguaje: Criticó que se utilicen definiciones ambiguas sobre el «odio» como herramienta para perseguir y suprimir a los sectores de la oposición.
El comunicado concluyó con una exhortación a los españoles para que se mantengan «vigilantes» y peleen por sus derechos antes de que sea demasiado tarde.
La contraofensiva de Moncloa y el ala socialista
La reacción del Ejecutivo no se hizo esperar. Pedro Sánchez respondió con desdén a las críticas de lo que denominó «tecno-oligarcas», recurriendo a la cita: «Deja que ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos». Desde la Presidencia del Gobierno se calificó el mensaje de Dúrov como una intrusión ilegítima y un compendio de falsedades que solo refuerza la necesidad de una regulación estricta.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, fue más tajante al invitar a la población a eliminar la aplicación de sus dispositivos. A través de su perfil oficial en X (anteriormente Twitter), el ministro minimizó la utilidad de la herramienta y se despidió del programador ruso con un «Adiós Pavel» en su idioma natal.
Yolanda Díaz y la lucha contra el «monopolio digital»
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, también se sumó al debate desde la red social Bluesky, asegurando que el Gobierno de coalición no se doblegará ante las presiones de los magnates tecnológicos. Díaz enfatizó su compromiso de «romper los monopolios digitales» para devolver la soberanía tecnológica a la clase trabajadora, insistiendo en que el poder reside en la ciudadanía y no en los dueños de las aplicaciones.
Un contexto de hostilidad internacional
Este choque se suma a la reciente disputa dialéctica entre Sánchez y Elon Musk, quien llegó a calificar al presidente español de «fascista totalitario». Mientras plataformas como TikTok o Meta (propietaria de Instagram y Facebook) guardan silencio, la imputación previa de Dúrov en Francia por delitos de blanqueo y crimen organizado sigue siendo un punto de fricción en su credibilidad ante las autoridades europeas.




