Después de once años sin encuentros de alto nivel, Brasil recibe hoy la Comisión Bilateral de Alto Nivel Brasil-Rusia, en su octava edición. La reunión será copresidida por el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin y el primer ministro ruso Mijaíl Mishustin, quien se reunirá personalmente con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La delegación rusa incluye a ocho ministros y representantes de la industria, mientras que la comisión no se reunía desde 2015.
Durante la cumbre preparatoria celebrada en Brasilia, Rusia y Brasil reafirmaron su interés en fortalecer su alianza estratégica. “Queremos ampliar las inversiones y los proyectos industriales conjuntos, con beneficios concretos para nuestras economías», señaló el viceministro ruso de Industria y Comercio, Alexey Gruzdev. Además, destacó la disposición de Moscú de compartir su experiencia en tecnología, infraestructura y seguridad productiva para apoyar la modernización de la industria brasileña.
El operativo logístico del Kremlin ha generado controversia. La semana pasada llegó a Brasilia un avión Ilyushin Il-96-300 transportando limusinas blindadas, lo que generó cuestionamientos sobre la necesidad de traer vehículos rusos cuando Brasil posee unidades blindadas propias. El vuelo evitó el espacio aéreo europeo y pasó por África antes de llegar a territorio brasileño.
En cuanto a la agenda, se espera que Lula y Mishustin aborden comercio, agricultura, defensa, energía, ciencia, tecnología, educación y cultura. Según el comunicado oficial del Palacio del Planalto, ambos mandatarios discutieron la situación internacional y coincidieron en la importancia de mantener a América del Sur y el Caribe como zonas de paz, así como fortalecer el papel de los BRICS en organismos globales como la ONU y el Consejo de Seguridad.
Los analistas advierten que Rusia podría estar buscando reemplazar su influencia en Venezuela por una mayor presencia en Brasil, especialmente en sectores estratégicos como uranio, litio, energía nuclear y petróleo. Actualmente, Brasil posee unas de las mayores reservas mundiales de uranio (aproximadamente 280.000 toneladas) y es uno de los principales productores de litio. La estatal rusa Rosatom ya ha mostrado interés en expandir sus operaciones en Brasil en estos sectores.
El comercio bilateral entre ambos países alcanzó los 10.900 millones de dólares en 2025, con importaciones brasileñas de petróleo y fertilizantes rusos por 9.400 millones de dólares. En fertilizantes, Rusia provee el 23% del total importado por Brasil, mientras que la cooperación en defensa incluye proyectos en armas ligeras, drones y vehículos blindados.
Especialistas advierten sobre riesgos geopolíticos: estrechar lazos con Moscú podría afectar la relación de Brasil con Estados Unidos y su dependencia de insumos estratégicos como fertilizantes y energía nuclear. A esto se suma la posibilidad de que se busquen alternativas al dólar en las transacciones comerciales, un tema sensible para Washington.
La cumbre se produce en un momento delicado en las relaciones entre Brasil y Estados Unidos, previo a la visita de Lula a la Casa Blanca en marzo. Mientras tanto, aliados de Putin, como el dictador bielorruso Aleksandr Lukashenko, han ofrecido apoyo a Lula para garantizar que las elecciones de octubre se desarrollen “en un ambiente pacífico y tranquilo”.




