Haití atraviesa un momento crítico a un día de que expire el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT), una situación que podría derivar en un vacío institucional y profundizar la crisis política, social y económica que afecta al país caribeño.
Hasta el momento, los principales actores políticos no han logrado consensuar un modelo de gobernanza que garantice la continuidad institucional, lo que incrementa la incertidumbre en un contexto marcado por altos niveles de violencia, colapso económico y debilidad del Estado.
Tensiones políticas y presión internacional
La semana pasada, el CPT anunció el inicio de un proceso para sustituir al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé y nombrar un jefe de Gobierno interino por un período máximo de 30 días. La propuesta fue rechazada por diversos organismos internacionales y países aliados, entre ellos Estados Unidos, que respondió con la revocación de visados a dos consejeros del CPT y a sus familiares, por presuntos vínculos con pandillas y organizaciones criminales.
En paralelo, la Embajada de Estados Unidos en Haití confirmó la llegada a Puerto Príncipe de tres buques de la Marina estadounidense, como parte de la Operación Lanza del Sur, con el objetivo declarado de contribuir a un Haití “más seguro y próspero”.
Violencia sin control y ausencia de avances democráticos
Desde la instalación del CPT, creado con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, más de 10,000 personas han muerto como consecuencia de la violencia de las bandas y las operaciones de seguridad. Según cifras de Naciones Unidas, el control de los grupos armados en el área metropolitana de Puerto Príncipe pasó del 80 % al 90 %, extendiéndose además a ciudades de provincias.
El Consejo tampoco logró organizar elecciones, restablecer la seguridad pública ni avanzar en el referéndum constitucional, quedando estancados los esfuerzos por reconstruir el Estado de derecho y el sistema de justicia.
Deterioro económico y crisis social
El economista Enomy Germain calificó el balance económico del CPT como “vergonzoso y catastrófico”. Señaló que Haití registró un crecimiento negativo del 4.2 % en 2024 y del 2.7 % en 2025, situando al país en una peor condición económica que antes del inicio de la transición.
Otros indicadores reflejan el deterioro:
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El empleo en el sector textil cayó de 32,084 trabajadores a unos 20,000.
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La población en inseguridad alimentaria aumentó de 4.5 millones a 5.7 millones de personas.
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Solo se ejecutó el 25 % del presupuesto de inversión en el último ejercicio fiscal.
Germain subrayó que la inseguridad es hoy el principal obstáculo para la recuperación económica, y advirtió que sin estabilidad institucional y procesos electorales claros, Haití continuará atrapado en un ciclo de transiciones fallidas.
Un futuro incierto
Con el vencimiento del mandato del CPT sin un acuerdo político claro, Haití se enfrenta a un escenario de alta fragilidad institucional. Analistas advierten que la falta de liderazgo consensuado podría favorecer a las bandas armadas y prolongar la crisis, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el rumbo del país.




