El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, afirmó que el enriquecimiento cero de uranio está fuera del alcance de las negociaciones nucleares con Estados Unidos y aseguró que el programa nuclear de Irán continuará según las necesidades del país, sin que el material enriquecido salga de su territorio.
Las negociaciones, retomadas recientemente en Mascate, Omán, reflejan posturas muy distantes:
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EE.UU. busca discutir no solo el programa nuclear, sino también los misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos regionales como Hamás, Hizbulá y los hutíes de Yemen.
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Irán pretende centrarse exclusivamente en la limitación de su programa nuclear.
El contexto interno de Irán complica las negociaciones: en enero se registraron las protestas más violentas desde 1979, con más de 3.100 muertos, en medio de crisis económica, sequía histórica y cortes de electricidad y gas.
Ante la situación, la Embajada virtual de EE.UU. en Irán aconsejó a sus ciudadanos abandonar el país o al menos contar con un plan de salida seguro, considerando rutas por tierra hacia Armenia o Turquía, y prepararse ante posibles cortes de internet y restricciones de comunicación.




