La deforestación en la Amazonía de Brasil se redujo un 35,4 % en los últimos seis meses en comparación con el mismo período del año anterior, alcanzando el nivel más bajo desde que comenzaron los registros oficiales, informó este jueves el Gobierno brasileño.
De acuerdo con cifras preliminares del sistema de alertas ambientales, entre agosto de 2025 y enero de 2026 la tala afectó 1,324 kilómetros cuadrados de selva, frente a los 2,050 kilómetros cuadrados devastados en el mismo lapso previo.
La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, señaló que los datos reflejan una “fuerte tendencia” a la baja y expresó confianza en que la reducción continúe durante el próximo semestre. “La expectativa es alcanzar la menor tasa histórica”, afirmó durante una rueda de prensa.
Impacto de la política ambiental
La disminución sostenida en la pérdida de cobertura forestal respalda las políticas impulsadas por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien desde su regreso al poder en enero de 2023 ha priorizado el combate contra la tala ilegal y el fortalecimiento de la fiscalización ambiental.
El contraste es marcado frente al último año de gestión del exmandatario Jair Bolsonaro, cuando la deforestación en el mismo período alcanzó 4,970 kilómetros cuadrados, una de las cifras más elevadas registradas por el sistema de monitoreo.
Otros biomas bajo presión
En el Cerrado, la extensa sabana tropical del centro del país, la deforestación también mostró una leve reducción anual del 5,9 %, con 1,905 kilómetros cuadrados afectados en el último semestre.
Sin embargo, la situación fue distinta en el Pantanal, uno de los mayores humedales del planeta, donde la tala aumentó un 45,5 %, alcanzando los 294 kilómetros cuadrados.
Lula, quien ha colocado la agenda ambiental en el centro de su administración y aspira a la reelección en octubre próximo, mantiene el compromiso de erradicar la deforestación ilegal en Brasil antes de 2030, una meta que considera clave para la lucha global contra el cambio climático.




